Hasta el sol
Pintura para portada, contraportada y solapas
Proceso
Paisajes paradisíacos en los que habita una molestia, molestia que se comprende y se quiere
A la autora (Rosario Lázaro Igoa) le gustó mucho una ilustración publicada en una de sus contratapas en la diaria. Era una pintura lenta en la que las manchas insinuaban mariposas que fueron medusas para el lector. (Variaciones oceánicas: los tonos y los seres se lee aquí).
En un chat con la editora (Julia Ortiz), me quedó claro que era un libro de lugares, que todos los lugares eran La Paloma y que no podía pintar persona.
Pinté una tormenta, fui limitando los trazos hasta conseguir un triángulo de luz en medio de la tormenta.
El diseñador sumó el amarillo canario a los diapos que sugerí para acabar con las dudas acerca de la lectura impresa sobre la ilustración.
A la autora le gustó la puesta y, por eso, le mandé el original por correo a La Paloma.
Así fue.
Parte de Hasta el sol y todas las ciudades en el medio se lee aquí.







