El pueblo está solo, por eso hay que pasarle la pelota.
Rómulo Martínez Chenlo (El Chenlo) sabe que los pases no son al hombre, son al vacío. Por eso escribe sobre ese hueco que hay entre el lateral tirado al ataque y la línea final; ahí nace el peligro. Sabe que la poesía está entre el espacio entre las palabras y no en los conceptos. Todo potencia y poco lo dado.
El “entreala de la vida” jugaba más lindo cuando tiraba pases entre líneas y no tanto cuando jugaba al pie.
Así fue.




